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La Colección

La colección de fotografías que se custodia el Archivo Municipal de Málaga comenzó a formarse en el año 1938 con un grupo de imágenes realizadas como testimonio de las obras municipales llevadas a cabo en años anteriores. Sin embargo no es hasta 1942 cuando se crea oficialmente un fichero fotográfico, dada la importancia que dicho material iba adquiriendo año tras año. Así, el 9 de enero de dicho año, el Gestor Delegado de Cultura, Andrés Oliva Marra López, da cuenta a la Corporación de una moción "relacionada con la creación de un fichero fotográfico anejo al Archivo Municipal, moción que es aprobada por la Corporación". En la misma moción se vincula el fichero fotográfico como sección del Archivo y se establece que en él han de recogerse imágenes de los actos, solemnidades, obras y, en general, de todas las actividades municipales o de la ciudad que lo merezcan por su índole o importancia. También se establece un presupuesto anual de "2.000 pesetas con las que atender a los gastos que el fichero ocasione" y se faculta al Gestor Delegado de Cultura para "ordenar en cada caso hacer las fotografías que han de integrar ese archivo".

Es notable señalar como, ya en el año 1945, se tenía conciencia de la importancia que para la historia de esta ciudad podía tener esta incipiente colección fotográfica y como comenzaba a ordenarse por asuntos tras ser pegadas cada unidad en una cartulina de tamaño uniforme donde se anotaban los principales datos.

De este modo, en un primer estadio, las fotografías emanaban del propio Ayuntamiento malagueño de una forma natural, fruto de su gestión administrativa, como documentos que los propios organismos municipales adjuntaban a los expedientes de obras. En un segundo estadio, una vez asimiladas las posibilidades históricas y testimoniales que las fotografías poseían, se ordena que se aporten imágenes de actos importantes acaecidos en la ciudad, ya fueran municipales o no. Además se incorporan importantes series sobre monumentos, edificios artísticos, esculturas, pinturas, personajes, etc. En este sentido, en la memoria anual del archivo del año 1954 encontramos como la colección aumentó en "163 fotografías relativas a las últimas transformaciones urbanas tales como ensanche y construcciones en la Cortina del Muelle (unión del Parque y la Alameda) nuevos jardines de la calle Alcazabilla, Boquete del Muelle, etc. Se hicieron fotografías de los cuadros de la Catedral por ser descolgados para su limpieza y restauración". Y más adelante, en la memoria de 1966 se citan 39 fotografías de "edificios y lugares de la ciudad, algunos desaparecidos y otros en trance de desaparecer: Iglesia de San José en calle Granada, Dolorosa de Pedro de Mena que existió en la Iglesia de los Santos Mártires, teatro Novedades, etc".

Así pues, la tercera fuente encargada de engrosar el fondo fotográfico fue la compra. A este respecto, el primer dato concreto acerca de la adquisición de fotografías por parte del Archivo Municipal nos remonta a 1946, año en el que se da cuenta de una propuesta del Gestor Delegado de Cultura en orden a la compra al Instituto Amatller de Arte Hispánica de Barcelona de 550 fotografías de asuntos de arte y vistas de Málaga con un coste de 3.880 pesetas. A partir de aquí, la compra de material destinado al fichero fotográfico variará en función siempre del interés de la Corporación y de su situación económica, pasando por años como el de 1952, que no se adquirió fondo alguno, a otros como el de 1956 en que compraron 351 fotografías. De entre los proveedores, caben destacar célebres establecimientos malagueños como el Estudio Fotográfico Olmo de calle Cister, Zubillaga, de Puerta del Mar, a quien se le deben las imágenes del retablo de la Iglesia del Sagrario, Casamayor, del Muro de San Julián, Arenas, de calle Santa María, etc. De fuera de Málaga se compraron las fotografías citadas del Instituto Amatller de Artes Hispánicas y también al Archivo Foto Mas, ambos de Barcelona.

Por último, la donación de fondos también ha sido responsable del crecimiento de nuestra colección fotográfica en buena medida. La garantía de perdurabilidad y minuciosidad profesional que ofrecen instituciones públicas como el Archivo Municipal o el Ayuntamiento de Málaga han animado a determinadas personas a confiarnos sus colecciones particulares, algunas de ellas forjadas con afán documental (como la de Antonio Canca Guerra, historiador, periodista y fotógrafo aficionado) y otras sencillamente nacidas de la inclinación natural a conservar nuestra memoria familiar (como el reciente ingreso del legado de Benito Ruiz Ocaña).

Esta diversidad en los orígenes de los fondos de la colección fotográfica nos da una idea de su carácter facticio y de su naturaleza dual, tan archivística como bibliotecaria, es decir, tan espontánea en su génesis como planeada en su concepto.

Como consecuencia de esta diversidad, el contenido de la colección es extenso y variado, tanto en lo cronológico como en lo temático. Cronológicamente, la serie abarca imágenes datadas desde finales de siglo XIX hasta nuestros días, mientras que, temáticamente, poseemos instantáneas de muchos aspectos históricos distintos. Así, en el campo del urbanismo y las obras públicas conservamos imágenes de la construcción de la Calle Marqués de Larios en 1891, del Paseo del Parque recién construido sobre los terrenos ganados al mar, del edificio de la Aduana aún a orillas del mar, de la construcción de los puentes del Carmen y de Tetuán, de la demolición del barrio del Perchel y de la Acera de la Marina, de pavimentación de calles, del descubrimiento del Teatro Romano, etc. También se custodian series fotográficas dedicadas a sucesos de especial relevancia en la historia de nuestra ciudad, como las de las inundaciones de 1907, la nevada acaecida en febrero de 1954, la quema de iglesias y conventos o el naufragio de la fragata Gneisenau en 1900.

Por otro lado existe una gran cantidad de fotografías encargadas de describir el patrimonio histórico artístico de la ciudad (e incluso de parte de la provincia) conteniendo importantes series sobre iglesias, monumentos, retablos, criptas, edificios públicos y privados, palacios, casas ilustres, teatros, cines, mercados, jardines, plazas, etc. Encontraremos además una importante colección de retratos tanto de personajes célebres como de tipos populares. Entre los primeros podremos citar los de Salvador Rueda, Rafael Nieto "El Piyayo", obispos, alcaldes y gobernadores y entre los segundos veremos aguadores, silleros, carreros, cenacheros, biznagueros, fotógrafos, vendedores ambulantes y castañeras, entre otros.

Miguel Torres López de Uralde