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Sala de Exposiciones "Moreno Villa"

CULTURE CUTS / CODY CHOI

Hasta el 17 de febrero de 2017

Por Menene Gras Balaguer

El proyecto expositivo que presenta Casa Asia en España es una exposición retrospectiva del artista coreano Cody Choi (Seúl, 1961), procedente de la Kunsthalle de Düsseldorf y del Musée d'Art Contémporain de Marseille (mayo- agosto, 2016), donde se habrá expuesto antes de llegar a nuestro país en septiembre de 2016. Comisariado inicialmente por el historiador John Welchman, co-director de la Mike Kelley Foundation for the Arts (Los Ángeles, 2008) junto con Paul Schimmel, este proyecto reúne las obras más significativas del artista, desde 1986 hasta 2015, abarcando una trayectoria que empieza en los EEUU y acaba en Corea, su país de origen, al que regresa tras su formación como artista y una larga experiencia en la producción artística, en un contexto cosmopolita e internacional como el que configura su entorno inmediato.

Cody Choi ha trabajado y trabaja con todos los soportes: pintura, escultura, neón, instalaciones, dibujos a tinta y gráficos por ordenador. Desde la década de los 80, ha trabajado en Los Ángeles y Nueva York, destacando por su protagonismo en la escena internacional del arte, y contribuyendo al diálogo intercultural con sus aportaciones. La experimentación conceptual está en la base de prácticas artísticas resultantes de una exploración de lenguajes al uso en el medio artístico en el que se movía, coincidentes a la vez con una filosofía que responde por una parte a la “Lógica del Sentido” deleuziana, en tanto que una filosofía del acontecimiento (“los acontecimientos no existen fuera de las proposiciones que los expresan”); y a las figuras derivadas del cuerpo sin órganos y las máquinas deseantes de “El Anti-Edipo”, por otra. Sin omitir el interés del artista por el modo en que este filósofo problematiza el concepto de representación, la dualidad sujeto-objeto y la implosión de nuevos conceptos como rizoma (“un rizoma no responde a ningún modelo
estructural o generativo”, “en un rizoma sólo hay líneas”, “cualquier punto puede conectarse con otro”) devenir, acontecimiento, agenciamiento, y virtual o virtualidad (“lo virtual no se opone a lo real, sino tan solo a lo actual”).


Uno de los principios que permite entender la relación que las obras de este artista mantienen entre sí es el de variación continua, imposible de codificar y cuyo movimiento favorece cualquier conexión de cualquier zona de una línea con cualquier otra, sea mediante pliegues o dobleces o haces transversales de nuevas líneas (“líneas de segmentariedad o de estratificación que conforman individualidades intensivas con la finalidad de actualizarse, pero también de líneas de fuga o de desterritorialización, por las cuales la misma multiplicidad se metamorfosea continuamente) en oposición a toda estructura definida. La subjetividad del artista entra en conflicto con el mundo de adopción, a raíz de la diáspora coreana de los años 70, cuando su familia emigra a EEUU, y su capacidad de adaptación se pone a prueba. El aprendizaje de una lengua extranjera y las exigencias del nuevo entorno no fueron fáciles para el artista, cuyo desarraigo forzoso suponía para él el fin de un mundo que no sabía si podría recuperar algún día. Mike Kelley (1954-2008) fue para él años más tarde un modelo y un amigo en quien vió al artista que un día quería llegar a ser. Una figura reveladora del trauma identitario del artista es esta estampa hecha con tinta china, pólvora y otros ingredientes sobre el que escribe “NO EGO NO SUFFER” (2011). La frase redime al que padece la enfermedad de una identidad robada por circunstancias ajenas a él, como sucede al artista, que debajo ha escrito antes “Big Ego brings big suffer”, como si hubiera querido dejar constancia de una etapa anterior de su vida, en la que el “yo” es secuestrado por una realidad adversa y hostil, que cree difícil poder superar. Recuperando la caligrafía coreana, escribe con la luz de neón “When you say No. You know something” (2010) –Cuando dices No, quiere decir que sabes alguna cosa; aunque inmediatamente este saber también revela que la comunicación es imposible –“Whe you know something. Communication is imposible”.


En 1999, Mike Kelley escribió sobre Cody Choi “cuando miro sus pinturas veo el espacio oscuro de la manta del ejército como un territorio en disputa y como el lugar de una guerra de culturas en la que varios sistemas poéticos socialmente específicos combaten entre sí. ¿Acaso puede suponerse que esto es lo que perciben los espectadores a ambos lados del océano Pacífico; que estas pinturas son destellos de un mundo inestable y de un universo dispéptico?”. A propósito, Kelley ponía de relieve las dificultades que surgen cuando se trata de una traducción intercultural, pensando en cómo el artista podía ser interpretado en Corea y en EEUU, teniendo en cuenta la diferencia cultural existente entre ambos países , a pesar del sistema global de representación que parecía entonces evidente.
El regreso a Corea en 2004 del artista supuso una nueva adaptación a un medio que hasta entonces había sido el objeto de melancolía y nostalgia del abandono no buscado ni deseado. La pérdida está en el origen de una melancolía del origen y de la pertenencia a una cultura, a un país a una ciudad, a un pasado que nunca más volverá a ser. No obstante Cody Choi se convierte en un artista en EEUU tal vez a raíz de este desarraigo que experimenta a una edad crucial, en el transcurso de una existencia interrumpida por la separación y la desposesión de todo lo que hasta un cierto momento de su vida le había pertenecido.


Su trabajo se puede entender casi sin excepción desde lo que entendemos por arte conceptual, si bien lo que caracteriza su producción es también una forma de apropiación y manipulación de la escritura y de los objetos o materiales que utiliza de ordinario en su práctica  emplea son ilimitados: del lápiz y la tinta china al software más sofisticado, todos los instrumentos al alcance para formular visualmente una idea intervienen en el proceso de elaboración y construcción de la obra. Cody Choi entiende el arte como una condición del ser de lo humano. En un mundo poblado de imágenes como aquel en el que vivimos, el artista ha de ser capaz de crear el revulsivo indicado para proceder a la exclusión de aquellas que contribuyen a la alienación y a la masificación cultural sin distinción. De ahí, el afán de apropiarse mediante la imitación de materiales ya existentes y reconocibles, como la escultura que presuntamente hace referencia al pensador de Rodin, o los juegos lingüísticos para resignificar proposiciones dadas, en las que el potencial de la negación actúa sobre las ideas recibidas como el único correctivo para hacer percibir otras opciones significantes. El uso del lenguaje que hace el artista recuerda la
interpretación heideggeriana según la cual éste es la casa del ser y a partirde aquí se organiza en sistema el modo de concebir las variaciones que multiplican las posibilidades de intervención para el artista, cada vez que recurre al uso de la lengua –en inglés o en coreano. Entendiendo que el lenguaje es la primera tecnología, cuyo aprendizaje se hace en la infancia ante la necesidad de transmitir y comunicarnos, Cody Choi especula sobre sus usos y elementos como si se tratara de nodos que se unen y desunen potenciando aquellas estructuras de datos con las que se compara a veces el lenguaje.


El trauma de la emigración forzosa y del regreso se hace visible en la vida y en la obra de Cody Choi, sin dejar de ser representativo de una diáspora coreana, que no obstante ha superado la condición trágica de los años de una dura posguerra y de una época posterior en la que la historia económica del país expulsó a una parte importante de la población en busca
de una vida mejor. El artista nunca ha dejado de observar la conflictiva occidentalización de Asia y la resistencia a este fenómeno que se puede percibir en el nuevo k-pop entre otras expresiones de la sociedad coreana, que nunca ha renunciado a su tradición y ha consolidado su identidad. Sus trabajos se centran en varias áreas de conflicto relacionados con la socialización cultural y su asimilación, la integración cultural y la multiculturalidad. Es una exposición antológica de uno de los artistas más representativos del arte contemporáneo en Corea, que a través de más de setenta obras de múltiples formatos permite descubrir y explorar no sólo la genealogía de una trayectoria y de una generación, sino la historia culturalde un país.

CONTACTO E INFORMACIÓN SOBRE LA SALA

La sala Moreno Villa, que desde sus inicios ocupaba la sala situada en los bajos del Teatro Cervantes (actual Centro de Cultura Activa), comienza una nueva andadura en otro espacio: la antigua “ Sala Mingorance” del edificio del Mercado de la Merced.

Dirección: C/ Merced 1 (En la planta primera de la Junta de Distrito 1-Centro)
29012 Málaga

Horario de invierno de octubre a junio
De lunes a viernes: de 10.00 a 13 .00 y de 17.00 a 20.00
Sábados, domingos y festivos, cerrado.

Horario de verano de julio a septiembre
De lunes a viernes: de 10.00 a 13 .00 y de 18.00 a 21.00
Sábados, domingos y festivos, cerrado.


Dirección para correspondencia:

Archivo Municipal, Alameda Principal, 23 (4ª planta)
29001 MÁLAGA

Teléfonos:  951.928.765

Correo electrónico: mivivar@malaga.eu